Cuerdos de atar
- Benigno Morilla

- 22 abr. 2021
- 2 Min. de lectura

Cuerdos de atar son, somos, individuos considerados seres extraños e indescifrables para los locos que andan sueltos, denominados “gente normal”. La lista enorme a pesar de estar en minoría.
He visto y sabido de demasiados compañeros de cordura que por su lucidez y modo de obrar opuesto al colectivo han sido socialmente encarcelados o marginados socialmente por los dementes compuestos por la oficialidad. Comportamientos semejantes me mueven a ser un buen ciudadano que cumple con la debida obediencia las leyes dictadas por los políticos, sin embargo, más destornillados.
Sé cómo se las gastan los homo sapiens. Me entra la risa floja cuando alguien se declara optimista antropológico. La verdad, me apetecería regalarle un libro de Historia, aunque fuera de primaria. Me consta de antemano que no lo leerá. Preferirá libros de añejas páginas destilando olor a adormidera utópica. Utopía: barra libre para pensadores flotantes. Los que autorizan y animan, por el bien general, a perpetrar toda clase de insensateces. Tal clase de individuo ha de perder siempre. Eso sí, jamás admitirá una derrota definitiva. Un individuo de tales hechuras, en medio de una batalla, si toca a retirada, gritará:” ¡Avancemos hacia atrás!” Inevitablemente, tergiversará los hechos para glorificar su fracaso. Y es que para ganar es necesario tener una ajustada relación con la realidad.
En cambio, los cuerdos de atar, escépticos con las cuitas humanas, somos optimistas trascendentes asentados en sólidos cimientos. ¡Cuidado! No se confundan al respecto los loquitos de a pie atados al exiguo eje en torno al cual gira en vano su pequeño mundo. Su vida interior es extensa e intensa. Me ha enseñado que pese a la globalización de la chifladura, puedo confiar en una bondad Superior que admite como parte del juego de la vida toda suerte de perturbaciones incluyendo las mentales, las individuales y las colectivas…
Confío en que este breve comentario ayude a distinguir entre los cuerdos de atar y los locos de atar. Lo reconozco: delicada distinción en determinadas ocasiones. En estas páginas encontrará entre los cuerdos de atar a reconocidos investigadores de tiempos pasados, Astrólogos, Alquimistas custodios de saberes que no comprenden por estar codificados desde otros paradigmas de los actuales que consideran certeros, como si fuera una nueva religión dogmática olvidando que una a las definiciones de la Ciencia es que toda conclusión última es provisional en todos los terrenos aunque a primera vista parezca imposible.
Benigno Morilla






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