VER LA LUZ, SENTIR LA LUZ
- Benigno Morilla

- 17 may 2021
- 2 Min. de lectura

Pitagóricos adorando al Sol
¡Hágase la luz y la luz se hizo! Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que toda la existencia, es dependiente de la luz. Ocho minutos tardan los rayos del Sol en llegar a nuestra Tierra. ¿Puede existir cualquier cosa tras ocho minutos de tinieblas? No. Ignoramos cómo surgió el primer albor de luz, Phanes para los griegos, incipiente resplandor que habrá de convertir el Universo en un lugar pródigo como el que conocemos ahora.
Reconocemos en el Sol el mantenedor de la Vida que contiene potencias como la Fuerza que le concede el Poder Creador para dotar de actividad creativa y reproductora en nuestro sistema así como otras miles de facultades.
La Astrología, ese colosal edificio milenario, en estos tiempos casi del todo derrumbado por otros paradigmas que no saben compatibilizar con los nuevos paradigmas emergentes, sigue sin embargo en pie para una minoría. Y, como veremos más adelante, no desaparecerá nunca, si bien admita algunas modificaciones de la mano del tiempo. La razón de un inmutabilidad es debido a que se sostiene sobre lo invisible. Son las Leyes de la Naturaleza su sustento inmutable.
El Sol, Arquitecto inimaginable para la mente humana quien, capitanea y alzará miles de veces estas colosales construcciones físicas y psíquicas caso de no desviarnos de sus senderos y aferrándonos a las enseñanzas de los Grandes Maestros, humanas encarnaciones de las Leyes Naturales.
Benigno Morilla
Himno al Sol
Apareces henchido de belleza en el horizonte del cielo,
Disco viviente, que das comienzo a la Vida.
Al alzarte sobre el horizonte de Levante
llenas los países con tu perfección.
Eres hermoso, grande, brillante, alto por sobre tu Universo.
Tus rayos cubren los países hasta el confín de lo que creaste.
Porque eres el Sol, los has conquistado hasta sus confines
y los sujetas para tu Hijo al que amas.
Por lejos que estés, tus rayos tocan la Tierra.
Estás ante nuestros ojos, pero Tu camino sigue siéndonos ignoto.
Cuando te ocultas en el horizonte de Poniente
el Universo se sumerge en las tinieblas y queda como muerto.
Los hombres duermen en sus moradas con la cabeza tapada
y ninguno puede ver a su hermano...
El mundo yace en silencio.
Es que Su Creador reposa tras el horizonte.
Pero, al alba, desde que te alzas en el horizonte
y brillas, Disco del Sol, durante el día,
expulsas a las tinieblas e irradias tus rayos.
Entonces, el Doble País es una fiesta...







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