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LEY DE TITIUS-BODE

  • Foto del escritor: Benigno Morilla
    Benigno Morilla
  • 10 jun 2021
  • 2 Min. de lectura


Las distancias entre los Planetas no es la misma por más que en las representaciones del sistema solar parezca que están muy juntos. Si se desea ilustrar cada Planeta con mayor detalle no cabe otra solución que acercarlos unos a otros con representaciones simbólicas.

A fuerza de ver representaciones del primer tipo, una gran mayoría de personas termina por asumirlas como las verdaderas.


Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Conforme la órbita se aleja del Sol, se distancia más de la anterior.


Este hecho viene a colación a pesar de no ser un descubrimiento astrológico, sino por anticipar la presencia, ni a simple vista ni con telescopio, en la soledad de un despacho, sólo con unas hojas de papel y una pluma. Fue gracias al lenguaje inteligible de las matemáticas. Estas no entienden de opiniones y siempre discurren por los carriles de la verdad. Las matemáticas, también nos hacen libres y, finalmente, también nos pueden llevar a Roma.


Johan Daniel Titius, Astrónomo, la expuso en el año 1766 y Bode, Director del Observatorio de Berlín donde trabajaban conjuntamente y la refrendó en el año 1781.

Muchos fueron los descubrimientos por ese tiempo en el que se acercaba a pasos agigantados la Revolución Francesa que dio comienzo en 1789 y finalizó en 1799.


El hecho del descubrimiento (¿conjunto?) hizo que llevara el nombre de ambos y el conocida y aplicada para múltiples funciones por Ley o Principio de Titius-Bode.

Es necesario ser genial para descubrirlas, en cambio es bien sencilla de comprender. Se trata de una sucesión generada por una progresión geométrica.


La sucesión se hace partiendo de los números 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96, 192, 384 a los que se añade otra sucesión en base a un 4 añadida a cada número de la sucesión anterior: Así, formamos la siguiente: 4: 4, 7, 10, 16, 28, 52, 100, 196, 388. Finalmente, basta con dividir el resultado a la anterior sucesión, lo que nos da: 0,4; 0,7; 1,0; 1,6; 2,8; 5,2; 10,0; 19,6; 38,8.


Esta secuencia es, en su proporción, la distancia sucesiva de los Planetas entre sí partiendo del Sol.


No se emplea en la Astrología, claro, pero es necesario saberla para hacerse a la idea de que nada está regido por el azar. Justamente aquello que rige todos los Principios de la verdadera Astrología.


La Ley de Titius-Bode fue confirmada por el descubrimiento de Urano (esta vez con un gran telescopio) por William Herschel en 1781.


Benigno Morilla

 
 
 

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