EL SIGNIFICADO ARCANO DE ORFEO Y EURÍDICE
- Benigno Morilla

- 30 may 2021
- 2 Min. de lectura

El juego derivado de los movimientos del Sol y de la Luna a través del cielo ha generado incontables mitos. Recordemos el de Orfeo, un dios solar cuya enamorada, Eurídice, murió y descendió a los infiernos. Orfeo, desesperado por su pérdida, bajó a los infiernos para rescatarla. Hades, dios del infierno, accedió a que Orfeo se llevara a su amada con una condición mientras ascendieran al mundo. Orfeo no tenía que volver su rostro para ver a Eurídice. Orfeo accedió a la petición.
Atravesaron el infierno y ascendieron. Pero cuando Orfeo salió a la superficie, sin poder remediarlo, volvió la vista atrás faltado al trato hecho con Hades, Eurídice se esfumó.
No existe una forma más bella para explicar lo que acontece al amanecer cuando el Sol se encuentra próximo a la Luna antecediéndola. Sale el Sol en primer lugar y, al poco, la Luna se difumina suavemente hasta desaparecer. La luz del Sol, que ya ha clareado el cielo, hace que la Luna deje de verse lentamente.
Tal fenómeno astronómico, traducido en mito, nos deja una imagen para los siglos. Una imagen poética que ha inspirado y sigue inspirando a quienes tienen una sensibilidad capaz de captar los lenguajes simbólicos.
Como lo muestra la imagen que acompaña estas líneas, Orfeo es el Sol. acompañado, como Apolo, de una lira. Entra en la oscuridad del Hades que para los antiguos era la parte inferior de la Tierra donde reina la noche. Literalmente arrastra a Eurídice, vestida de blanco como la Luna. Es el momento inverso a la salida del Hades y la separación de ambos cuando el Orfeo, el Sol, inunda la superficie del mundo y la Luna no puede acompañar. También desaparecería en el interior del Hades si en su oscuridad volviera la Mirada hacia ella iluminándola.
Durante la Luna nueva podrán reencontrarse tres días y gozar de su Unidad. Esos días íntimos ambos se esconden de nuestras miradas y la noche se hace oscura y profunda.






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